El Ejido consolida su apuesta por los servicios sociosanitarios especializados con la incorporación de un nuevo recurso destinado a la atención de personas con daño cerebral adquirido (DCA). Este avance responde a una necesidad creciente en la comarca del Poniente, donde hasta ahora muchas familias debían desplazarse fuera del municipio para recibir terapias y atención específica.
El nuevo centro permitirá ofrecer tratamientos integrales orientados a la rehabilitación física, cognitiva y emocional de las personas afectadas, abordando de manera coordinada distintas áreas terapéuticas. Se trata de un paso relevante en la configuración de una red asistencial más cercana, accesible y adaptada a las realidades del territorio.
Un recurso especializado al servicio de la proximidad
El daño cerebral adquirido —derivado de ictus, traumatismos craneoencefálicos u otras patologías neurológicas— requiere espacios diseñados específicamente para la rehabilitación y la estimulación funcional. La adecuación arquitectónica de estos centros es determinante para garantizar recorridos accesibles, salas de terapia polivalentes, zonas de trabajo individualizado y espacios que favorezcan la orientación y la seguridad de los usuarios.
La implantación de este nuevo servicio en El Ejido no solo mejora la cobertura asistencial, sino que reduce el impacto logístico y emocional que supone para las familias desplazarse a otros municipios. La proximidad se convierte así en un factor clave de calidad de vida.
Además, el centro se integra en la estrategia municipal de fortalecimiento de los servicios sociales y sanitarios, ampliando las infraestructuras dedicadas al bienestar y la atención especializada en el ámbito local.
Arquitectura y salud: espacios que acompañan la recuperación
Los equipamientos destinados a la neurorrehabilitación requieren un enfoque arquitectónico sensible y técnico al mismo tiempo. La organización espacial, la iluminación natural, la señalética accesible y la flexibilidad de las salas influyen directamente en los procesos terapéuticos.
En este tipo de proyectos, el diseño debe facilitar tanto el trabajo de los profesionales como la experiencia de los usuarios, generando entornos seguros, comprensibles y estimulantes. La arquitectura se convierte así en una herramienta complementaria a la intervención clínica, contribuyendo a la recuperación y a la autonomía progresiva.
Con la puesta en marcha de este nuevo centro, El Ejido refuerza su papel como núcleo de referencia en la comarca del Poniente en materia de atención especializada, avanzando hacia un modelo territorial más equilibrado, inclusivo y orientado al cuidado.

